Sunday, June 21, 2009

Brasil

Hace muchos años me aseguré a mi mismo que nunca volvería a pisar Brasil. Mucho tiempo ha pasado y poco a poco me he vuelto a abrir a esa posibilidad una vez inimaginable. Dos cosas me han ido haciendo cambiar de parecer y las dos van de la mano: una, la música y la otra, la gente. Las nombro en este orden porque la música fue la que me hizo abrir a la gente. También cabe mencionar que cuando me refiero a gente, me estoy refiriendo a las mujeres brasileñas, a las que van y vienen en mi vida, en este que es mi hogar adoptivo. Música y mujeres maravillosas que poseen los norteños.

Empecé por la bossa clásica de los sesenta y seguí por la música popular brasileña de los setenta, hasta que finalmente llegue al samba de los setenta y ochenta. Empezaron a sonar en mis oídos, Jobim, Vinicius, Joao Gilberto, Paulinho da Viola. Después fueron Veloso, Bethania, Costa y ahora he llegado a Beth Carvalho, Alcione y Marisa Monte. Reflejo de una gente que vive con pasión sus alegrías y sus penas estos artistas me tocan muy íntimamente y me acercan a un sentimiento muy especial, muy mágico.

Habiendo crecido donde crecí, muy cerca de Punta del Este, muchos de estos cantantes estaban siempre a la vuelta de la esquina en esos veranos de niñez que uno nunca olvida. Reconstruyendo esta historia musical brasileña, en si, estaba reconstruyendo parte de mi propia historia. Me encontré con nombres y sonidos, algunos más desconocidos y algunos más familiares, pero todos muy cerca de mi alma.

La otra parte de mi cambio de percepción con respecto a Brasil, se produjo a través de mujeres brasileñas, que conocía de antes y otras que he conocido recientemente y que en sus labios han reproducido estas canciones hermosas, labios capaces de las pasiones más grandes o de las más bellas de las sonrisas. Sus ojos siempre brillantes, sus miradas siempre vivas y ese appeal único de las brasileñas. Yo siempre opiné que las colombianas eran las mejores mujeres de toda américa latina y a pesar de seguir pensándolo, las brasileñas se han ganado un rinconcito en mi alma, junto a su música tan maravillosa.

Las sensaciones varían de persona a persona pero he decidido compartir como siento con respecto a Brasil (a pesar del 4-0) a través de una serie de videos que me parecen ilustran este, mi nuevo enamoramiento con el país del norte y su gente (la del sexo femenino únicamente).

Que los disfruten.

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